O noso bairro: Esteiro. 
Este texto fora redactado por Mon no 2005, a petizón do colectivo.

‘Es en Esteiro donde reina la alegría, es en Esteiro donde reina el buen humor…’ solía cantarla a voz en grito cuando era pequeña. Recuerdo con nostalgia una infancia feliz correteando por las calles de mi barrio. Una gran parte de l@s jóvenes de este barrio llegamos a él hace ya unos veinte años. Era un barrio joven, lleno de vida. La mayoría de las familias que se trasladaron a él, lo hicieron para poblar las numerosas viviendas sociales que se construyeron en aquella época en este lugar. Lugar olvidado, sinónimo de bares y prostitución. Pese a su proximidad con el centro de Ferrol, e increíblemente, las autoridades, las constructoras y demás chupa vidas, todavía no se habían dado cuenta del filón que más tarde supondría esta parte de la ciudad. Barriada popular, donde las haya, enseguida comenzó su lucha particular por mejorar sus condiciones de vida. Las viviendas no tardaron en mostrar su bajo presupuesto y su rápida construcción, entre las grietas y la humedad comenzaba a deslizarse un estado de malestar, que unido a la situación laboral y social de sus gentes (desempleo, precariedad, falta de recursos sociales, marginalidad, gheto…) obligo a éstas a despertar de su sueño de bienestar y pasar a
la acción. Pronto los vecinos y vecinas unieron sus fuerzas para exigir mejoras en sus viviendas, el Ministerio les había dado la espalda. Recuerdo las conversaciones de los padres en las plazas, de las madres en las tiendas (los supermercados todavía no habían hecho su aparición); nosotr@s l@s más pequeñ@s no eramos ajen@s a todo esto. Se escuchaba discutir a las familias por los patios interiores, radio-patio era el medio de información más eficaz para saber que se estaba cociendo en los fogones de aquellas casas. Nuestros padres comenzaban a ver peligrar sus puestos de trabajo. Nuestr@s herman@s mayores, y principales referentes, comenzaban a juguetear con sustancias peligrosas y ajenas, los soportales se poblaban de desesperación e incomprensión. Por otro lado, para nosotr@s, este malestar palpable se diluía en las pistas de fútbol, de baloncesto, en los campos, en las actividades del San Carlos (las tardes de los viernes: cine en el local, las mejores pelis las de los Ninja Kids). Aquellas gentes y lugares hacían que nuestro barrio, pese a todo, realmente fuera especial.



Y así, fuimos creciendo a medida que lo hizo el barrio. La llegada de la Universidad, de las nuevas casas en la avenida de Esteiro (construcciones de lujo que escondían nuestra realidad y que sentíamos como extrañas), de los pabellones polideportivos (ingenuamente creímos que serían para nosotr@s). Y con ello la especulación y el fantasma de la expropiación, del traslado: estábamos de más en el barrio, nuestras casas, nuestros campos tenían un precio muy alto como para que nosotr@s los siguiéramos disfrutando. Empezamos a sentir que lo que creímos nuestro, y a la vez de tod@s, corría el peligro de convertirse, una vez más, en algo de un@s poc@s. Como respuesta, la resistencia activa de un@s vecin@s que llega hasta nuestros días.
Vecinos y vecinas cada vez más desgastad@s, por la falta de relevo. Y es que nuestr@s jóvenes, mis compañer@s de juegos, no están. La droga, por un lado, y la emigración, por otro, han conseguido que toda una generación haya tenido que marcharse de éste, su barrio, su casa, en muchos casos para no volver. El paro y sus fantasmas, principal problema de nuestras gentes, hacen poblarse de nuevo los soportales.
Nuestro barrio ha crecido, sí, pero no en el sentido que debiera. Seguimos sin disponer de un centro cívico en el que poder aglutinar las actividades de pequeños y mayores. Un espacio propio donde crear, hablar, soñar,… La Universidad, supuesto ente liberador, se ha encerrado en sí misma, negándonos sus espacios, sus posibilidades…Ha creado otro muro de indiferencia. Las autoridades no nos ven, ni tan siquiera nos miran. Ven nuestras miserias, no sus causas. Somos lo que le sobra al barrio para despegar. Pero no somos víctimas de nada, aunque se empeñen. Somos, y queremos ser, sujetos de todo. Sabemos, y podemos, hacer cosas para que esto mejore. Y así lo demostramos.
El barrio de Esteiro ha sido siempre para l@s jóvenes de Ferrol un lugar de encuentro en el tiempo libre. Los bares que invaden este barrio han sido uno de los principales atractivos para la juventud.. Una forma como otra cualquiera de matar la desidia, el aburrimiento de una ciudad que no ofrece nada a una sociedad rebelde e inquieta que sacia su sed de libertad en éstos los bares del Astillero( recuerdo de un pasado que se suponía mejor). Y en medio de esto la inquietud, la inconformidad, la decisión de tomar las riendas, de tirar pa’lante, de construir participando. Participando en la vida del barrio. Por que en estos últimos años, l@s jóvenes del barrio y l@s que llevan tantos años parando en él que ya lo sienten como propio, hemos decidido no esperar a que las cosas sucedan y, por eso, nos hemos lanzado a reclamar las calles, los recursos, los espacios propios, la solidaridad con sus gentes y con otras. Esteiro Ferve y no vamos a permitir que deje de hacerlo. Por eso, las gentes del Fervesteiro hacemos un llamamiento a jóvenes y mayores a que participen, a que nos ayuden a construir un barrio en el que quepamos tod@s. Para que sea ‘...en Esteiro donde reina la alegría…’

FERVESTEIRO, 21 de Marzo de 2005.